24.6.10

Anosognosia tropical


Anoche tuve un sueño colmado de penumbra. Paseaba por llanuras abisales, entre caminos de un vaivén calmado. Tú venías conmigo. Éramos como felinos destetados al zarpazo nuevo, arrojados tras alguna presa hundida entre las sales. ¡Tigres, eso éramos! Las fieras de alguna enfermedad tropical gestada entre desaires, precipitadas de un rugido burbujeante. 
Una asfixia compleja y ampulosa nos reventaba en la mirada, y en medio del oscuro panorama ¡nos volvíamos esfera perfecta, iluminada! Yo no dudaba: me adorabas en lo hondo de lo hondo; de ahí que yo soñara aquella fauna ciega que caía de bruces inventadas, el reposo inalterable de la pena, el bochorno del que surgen tifones y huracanes. 
Éramos el mito, la gruta oracular cuando discurre plena, la suerte echada al mar, el miedo anclado, un abrazo latente y dentado que no atrapaba lo indecible que flota entre nosotros. Éramos tigres, no lo sé, animales de esos que se ahogan raya a raya. Y yo, como un absurdo eclipse que se adora a costa de la propia mirada, no supuse nada. 
Seguíamos, sin recompensa ni esperanza, por aquella quietud de solemne grisoscuro, por el fondo de un nuevo respeto por la herida, por la vastedad de lo desconocido que nos daba frío. Lo fuimos todo, inmersos en mi sueño de garra engatillada, braceando la eterna zozobra que aún nos llama, sumidos en un lirismo de tráquea atragantada que nos llenaba de espuma el horizonte. 
Pero desperté sin bienvenida en ningún afluvio salitroso, sin descubrir las selvas anegadas a chorro y abundancia. Tal vez en otro sueño (menos salvaje y más escueto, uno de besos que no zarpen, que se lo callen todo en un boca a boca incandescente —porque el beso es la mordida de las almas) consiga preciarme de orfandades, proyectarme como onda de choque  hacia alguna reverberación incauta. Tal vez. 

1 comments:

sixsixtwothirteen said...

tu no cambias y me gustas